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Un fallido negocio inmobiliario causa problemas a la fundación CAMPOLLANO.
Lofts en Madrid
El negocio con el que pensaron obtener beneficios para poder «multiplicar» la actividad de la Fundación fue la remodelación de una antigua fábrica textil en Madrid, situada en el 23 de la calle Santa Leonor, para crear «lofts industriales y locales comerciales». Para ello, se asociaron con Diseño y Detalle, una empresa de Madrid, de tal forma que esta firma se quedaba con el 25% de la operación y el 75% restante quedaba en manos de Proyectos Sociales S.A.
La remodelación se ha terminado, pero «no todo se ha vendido», según Antonio Castillo, quien explicó que ante las dificultades para vender los locales y los loft por la crisis, han optado por alquilarlos para generar ingresos. Así, la sociedad que impulsó la Fundación Campollano es propietaria de dos locales comerciales en planta baja, uno de ellos ya alquilado a un restaurante; de 5 lofts al cien por cien, de los que tres están alquilados, y del 75% de otros tres lofts, uno de ellos también alquilado ya.
Por tanto, digamos que el dinero de la Fundación Campollano que se invirtió a través de la sociedad está en ladrillo, y de ahí los problemas, o parte de los problemas, de liquidez por los que atraviesa la Fundación.
«Apropiación indebida»
Además, según explicó Antonio Castillo, sucedió que el ex gerente, a quien se nombró consejero delegado de Proyectos Sociales S.A., fue «engañado» por Diseño y Detalle, «entendemos que no hubo mala fe, pero sí una excesiva candidez», de tal manera que unos 800.000 euros que debían haber sido devueltos a la Fundación Campollano, no han llegado todavía. Por este motivo, detalló Castillo, se ha presentado una querella contra Diseño y Detalle acusándola de apropiación indebida, pleito que será resuelto por los juzgados madrileños.
«El gerente reconoce que lo han engañado y eso ha perjudicado gravemente a la Fundación», aseguró a 'La Verdad', Antonio Castillo, quien además justifica los problemas de la entidad en la gestión que Mauro Martín hizo de los proyectos que llevaba a cabo la Fundación Campollano.
Según Castillo, éste no «miró la peseta» y llegó un momento en que los costes de personal «eran elevadísimos», de tal manera que la Fundación además de financiar el porcentaje que le correspondía de los distintos proyectos, puesto que las subvenciones no eran del 100% de su coste, tenía que asumir sus gastos de funcionamiento, dando lugar a pérdidas. Castillo insistió en que, sin el fallido negocio de Madrid, los problemas de liquidez que están sufriendo no se habrían evitado, aunque sí es cierto «que las medidas necesarias no tendrían que haber sido tan drásticas».
Y lo más grave, continuó el secretario de la Fundación, es que el entonces gerente «engañó» a los patronos al facilitarles «cifras que no se correspondían con la realidad». «El patronato -aseguró- sólo se reunía dos veces al año, por tanto confiábamos en él» .
Así, el 18 de marzo del 2009, fue despedido por «transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza en el desempeño de su trabajo»; un despido que, apuntó Castillo, fue declarado procedente por el juzgado de lo social número 3 de Albacete, decisión judicial que ha sido recurrida por el ya ex gerente y que tendrá que ser estudiada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.
(La Verdad de Albacete, 15 de enero de 2010) |