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Los lofts ganan nuevos espacios Un loft se podría definir como un gran espacio inmobiliario, con mucha luminosidad y con pocas divisiones o incluso diáfano. Es la moda, lo más del diseño y la decoración y una de las fiebres actuales del mercado de la vivienda. Lo que fue concebido en un principio como una forma chic de recuperar para vivir o trabajar grandes espacios en zonas industriales o degradadas de las grandes ciudades, se ha convertido en una solución acorde con las nuevas tipologías de vivienda que la reordenación del mercado está implantando. Los lofts nacieron en los años 50 en ciudades como Nueva York y en barrios como el Soho, y hoy empiezan a tomar su espacio en áreas metropolitanas como la de Valencia. La idea no es nueva por estos lares. El Barrio del Carmen de la capital valenciana -por citar una zona- está plagado de lofts. Pero concebidos bajo la idea original: aprovechar mejor el espacio de viviendas de pocos metros, descubriendo nuevos espacios, rehabilitando la casa y apostando por un modelo de diseño mucho más vanguardista. A ellos, hay que sumar los minipisos que han surgido como setas en los centros neurálgicos de las grandes ciudades en los últimos años; estética loft, para unos espacios de alrededor de 50 metros cuadrados que, bajo otros parámetros, serían inhabitables en su mayoría. Sin embargo, en los últimos años ha irrumpido un nuevo modelo que aúna los dos usos para los que está concebido este tipo de viviendas. Estos nuevos lofts, que se preparan estos meses para ocupar Valencia, son distintos. Están pensados más para trabajar que para vivir, pero no se descarta ninguna posibilidad. Proyectos como Ciudad Ros Casares -en el polígono Vara de Quart-, Valencia Loft Center -junto al Centro Comercial Bonaire, en Aldaya- o Crealoft, el complejo que construye Ballester en la zona del Palacio de Congresos, dotarán en unos meses al área metropolitana de alrededor de un millar de loft. La mayoría pensados como oficinas para profesionales de todo tipo. De ahí, que se hayan rebautizado en el proyecto de Ros Casares como ofilofts. Se trata, por tanto, de un producto nada convencional, pensado para compartir espacio con el trabajo y, en principio, nunca como primera residencia. En capitales como Madrid o Barcelona están en marcha desde hace años con resultados más que notables. De hecho, promotoras como Copperfield han buscado implantar ese mismo modelo en Valencia, pero con lo que se construye actualmente y la reordenación del mercado, parece que no hay más espacio para más lofts. Su estética, eso sí, se implanta cada vez más. Los espacios abiertos y la gran luminosidad que se les presuponen causan furor. Hoteles y edificios públicos copian su esencia en su decoración y la red está llena de referencias, páginas web e incluso portales que muestran ejemplos, dan consejos o facilitan el acceso. Los lofts están de moda y, en cualquiera de sus vertientes, han venido para quedarse. (Las Provincias, 27 de mayo de 2008) |