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Urbanismo estudia convertir la Azucarera en un complejo de 'loft' GRANADA. Muchas ciudades del mundo, en especial Nueva York, han sabido reconvertir su viejo patrimonio industrial de modo que, incluso, solucione problemas actuales. Antiguas naves se han transformado en espaciosas oficinas modernas e, incluso, residencias que se conocen con el nombre de 'loft' y que contribuyen a facilitar el acceso a la vivienda. La Gerencia de Urbanismo de Granada estudia ahora una solución similar para la fábrica azucarera de San Isidro, que ha sido objeto de un minucioso proyecto del arquitecto granadino Juan Domingo Santos. La antigua fábrica que se surtía de la abundante remolacha de la Vega para obtener azúcar y alcohol fue un emblema de la escasa industrialización en Granada durante el siglo pasado. Desde su cierre en los años 80 las instalaciones han quedado abandonadas y, aunque se acumula la suciedad y los desperfectos, las naves mantienen estructuras y soluciones constructivas de gran interés. De hecho, este complejo está ya protegido como patrimonio industrial. Los redactores del Plan General de Ordenación Urbana vigente creyeron haber encontrado la solución para este complejo situado en Bobadilla, en una zona rodeada de Vega pero que los actuales dirigentes de la ciudad perfilan como el ámbito natural de expansión de Granada. Esa solución era convertir el ingenio y su entorno (en el que se permitiría nueva construcción hasta el doble de la antigua) en un complejo dedicado a actividades de ocio. Al igual que este gran centro, estaba previsto que se construyeran otros dos más en la ciudad. Pero este modelo de 'ciudades del ocio' se encuentra fracasado en Granada, pues los promotores no han visto rentabilidad en la actuación y han tratado de buscar nuevas soluciones, como en la zona situada junto a los túneles del Serrallo, que tendrá uso comercial y de oficinas, prioritariamente. El anterior propietario de la Azucarera, Ávila Rojas, no llegó a conseguir la autorización para los cambios de uso por parte del Ayuntamiento y, tras la crisis judicial de Marbella, vendió las instalaciones a Líder 25, un conjunto de empresas integradas, entre otras, por JJ Consulting o García Arrabal. Este grupo se encontró con un inquilino de lujo que ya tenía preparado un proyecto que supone una alternativa factible para dar uso y recuperar la antigua zona industrial. Juan Domingo Santos, un arquitecto de la ciudad que ya ha adquirido proyección internacional, ha dedicado muchos años de su vida a este trabajo. Más bien parece que éste es el proyecto para el que ha estado preparándose siempre. Él mantiene una relación especial con esta fábrica desde que hace más de 20 años acordó con Ávila Rojas instalar su estudio en la torre de la alcoholera, rodeado de instalaciones desvencijadas. Para llevar a cabo su idea es necesario tramitar un cambio de usos en esa zona. Es necesario que además de los espacios comerciales se puedan adaptar o construir oficinas y viviendas. En mayo pasado presentó a Urbanismo un plan especial, auspiciado por los actuales propietarios del terreno. Pero el proyecto sigue sobre la mesa y ahora le toca a la nueva responsable de Urbanismo decidir si ésta es la mejor solución para aquel espacio. La iniciativa, fundamentada en aplicar el concepto de 'loft', incluye la recuperación de las naves industriales existentes para uso cultural y comercial (sala de espectáculos, restaurantes...), además de un hotel. Otra parte de las viejas instalaciones estaría destinada a oficinas (la alcoholera), a uso religioso (la antigua capilla) y a instalaciones deportivas (la antigua fábrica de San Juan añadida al complejo). Pero los planes urbanísticos permiten actualmente construir muchos más metros de obra nueva. Esto era lo que más preocupaba a Juan Domingo, porque el objetivo es no desnaturalizar el carácter industrial de este entorno. De ahí que el arquitecto apueste por el complejo de 'loft', que tiene su origen en esa adaptación de instalaciones industriales, pero que actualmente se ha convertido en una tendencia arquitectónica para la nueva construcción y un modo de vida por ahora desconocidos en Granada. Se trata de dos conjuntos constructivos nuevos, uno delante de la fachada principal y otro a sus espaldas, que mantienen ese aire industrial y respetan la primacía de la vieja fábrica. En el proyecto se han tenido en cuenta el uso original de los espacios. Así, en la parte frontal, los 'loft' de viviendas se elevarían sobre un espacio libre en el que se encontraban los antiguos silos para verter la remolacha que llegaba a la fábrica. En el conjunto posterior, los antiguos pasos de vagonetas o las carboneras se sustituyen por zonas para caminar entre oficinas y viviendas, además de espacios públicos que vertebren las construcciones, que siguen la estructura aparentemente desordenada de las naves industriales que iban agregándose conforme crecía el negocio. El plan presentado propone hasta una ordenanza de 'loft', con el objetivo de que la capital tenga instrumentos de control para garantizar que el tipo de construcción de viviendas final no se desvirtúa y se ajusta a la filosofía del proyecto. Es decir, si se abre la puerta al uso residencial es para que sean 'loft' y no edificios de viviendas convencionales. (Granada Hoy, 6 de octubre de 2007) |