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Un loft en Turón, mira qué chic Mira que en las Cuencas tenemos problemas de sobra, podríamos hasta exportarlos y aun así nos seguirían sobrando, y no voy a nombrar cuáles son esos problemas porque todos los sabemos ya, y ahora nos viene una nueva solución de esas que sólo pueden encontrarse en la TV, y como en la tele apenas hay algo que no sea porquería, así de gloriosas suelen ser esas ideas. De aquí todo dios se larga, por algo será, pero entre las causas hay dos evidentes: una es que hay que tener los ingresos de Bill Gates, por lo menos, para poder comprarse, y pagar durante cuarenta años, un apartamentín de una habitación y baño. El otro problema dejo que lo adivine el lector. Si uno es el precio de la vivienda, ¿por qué no convertir los vestigios de nuestro pasado industrial, que nos sobran, en lofts? ¿Qué es un loft? Es una fórmula muy americana, consiste en coger un gran local, generalmente un almacén o algo de origen industrial, sin apenas tabiques, con techos muy altos, muy luminoso, con un montacargas en lugar de ascensor y convertirlo en una casa, que principalmente, debido al precio, más que nada, sólo puede ser ocupado por snobs y aspirantes: pintores, escritores, fotógrafos y demás ralea, que son los mismos que luego, cuando, junto a sus lofts, se edifican casas para gente normal y sus garitos bajan de precio y ya no son ni exclusivos ni una marca de alternatividad, ponen el grito en el cielo contra la maldad del sistema. Filosofía de los lofts de lado y concentrándonos en nuestro problema, ¿Funcionaría eso aquí? ¿Serviría para algo? ¿O sería como aquellos planes de diversificación consistentes en convertir complejos de industria pesada en piscifactorías o plantaciones de tomates? Bien que los lofts también se utilizan para otros fines como restaurantes de lujo, gimnasios y spas de alto standing y todo un sinfín de negocios destinados al gran lujo que para nada tienen sitio en una zona deprimida económicamenteÉ ¡No, espera! Que aquí no estamos deprimidos, sólo un poco alicaídos, que hay prejubilacionesÉ ¡Mira que la idea igual funciona!, al menos para los que se quedan y no para los que se van. La «experiencia» de los lofts ha funcionado en Inglaterra y Alemania, países con los que, como todo el mundo sabe, tenemos mucho en común, y también en Cataluña, país -o nación, o república o reino- con el que tenemos en común muchas cosas salvo una: que allí las cosas funcionan, porque son bien gestionadas y aquí no. Venir a proponer que algo tiene que funcionar aquí porque lo ha hecho en otro sitio trae a la memoria los prospectos de los medicamentos al decir: «No tome este producto porque funcionase a otra persona, en usted puede ser contraproducente». Lo que ya vamos necesitando por aquí es que alguien dé alguna idea coherente para salir adelante, o mejor aún, ¡que no la dé! ¡Que la ponga en práctica! Si le dejan, claro, que eso será muy difícil, que aquí las buenas ideas, además de escasear, sufren todo tipo de sabotajes. Pero ¡por favor! que no sean ideas importadas del Imperio, que ya lo decía el cantapensador Jerónimo Granda, «lo mismo que los romanos nos están colonizando los yanquis americanos», pero yo me compraré, por si acaso, un loft en Turón para dármelas de «alternativo». (La Nueva España, 12 de junio de 2007) |