|
Yo vivo en una casa incómoda De estética estridente y carentes de lógica. Se llaman 'Lofts del destino reversible' y están en Tokio Son cualquier cosa menos confortables. El suelo es rugoso y está desnivelado. La distribución espacial es anárquica (se puede decir que hasta caprichosa). Las paredes y los muebles están fabricados con materiales sintéticos y pintados en colores chillones combinados sin sentido aparente. Como en el escenario de una gimkana, hay desniveles en el piso, tabiques convexos, paredes en ángulo obtuso y sillas pendientes del techo, tipo columpio, que desafían permanentemente al equilibrio. Son difíciles de habitar, pero todos están habitados. Y su precio, por las nubes. Son nueve apartamentos reunidos en un bloque en el barrio de Mitaka, a las afueras de Tokio. Los construyeron en 2005 el japonés Shusaku Arakawa y la estadounidense Madeleine Gins, dos artistas afincados en Nueva York. Estos curiosos pisos se conocen como lofts de destino reversible (Reversible destiny lofts) porque vivir en ellos exige un cambio radical de chip. En estas casas nada es como se espera que sea: no hay armarios, ni cajones, ni puertas; el suelo es irregular; las paredes están combadas; algunas estancias son esféricas y para pasar de una a otra hay que atravesar vanos redondos, como ojos de buey... Los habitantes tienen que agudizar su ingenio e idear sus propias tácticas para poder vivir (¿cómodamente?) en estos lofts. (Diario Metro, 12 de abril de 2007) |