|
Frente vecinal para evitar que la harinera se convierta en pisos Recuperar el edificio de la antigua Harinera del Ebro como equipamiento para los ciudadanos de Casetas y evitar que se convierta en un piso de viviendas tipo loft. Este es el objetivo que se han marcado la asociación de vecinos y la alcaldía de este barrio rural. Trabajan a contrarreloj, porque la factoría cerró sus puertas el pasado verano, los propietarios la vendieron a una empresa constructora y, según han podido saber, esta promotora ya cuenta con diseños de los futuros pisos. Así, la antigua harinera pasaría a manos municipales y, una vez recalificado el suelo de uso industrial para poder albergar equipamientos, se podría rehabilitar para ubicar allí instalaciones municipales. Su situación es inmejorable desde el punto de vista estratégico, puesto que la manzana se encuentra entre las calles Moncayo, Aragón, Olmo y Ramón y Cajal. Es decir, en el corazón del barrio zaragozano de Casetas. "La operación consistiría en adquirir la manzana entera, unos 2.000 metros cuadrados, igual que se hizo en su día con la harinera del barrio de San José, para trasladar allí el centro de tiempo libre, la casa de juventud y el centro socio-laboral", explicó el alcalde de Casetas, Roberto Polo. Todos esos servicios municipales citados por el representante del barrio rural se prestan ahora en locales alquilados cuya cuota paga el Ayuntamiento de Zaragoza. "A largo plazo, al consistorio le resultaría más rentable adquirir y recuperar la harinera, porque ahora existen problemas a la hora de mantener en buenas condiciones los locales. Al ser alquilados, no se quiere invertir en su mejora", argumentó Polo. Además de los servicios ya existentes, en la vieja factoría habría espacio suficiente para ubicar con el tiempo aquellas instalaciones municipales de las que carece el barrio: ludoteca y escuela infantil para niños de 0 a 3 años. "El proceso que proponemos es el mismo que se siguió en su día con las escuelas públicas, otro edificio catalogado por su interés arquitectónico, que hoy alberga la alcaldía del barrio", comentó Polo. Tanto desde la asociación de vecinos como desde la alcaldía, se tiene una sensibilidad especial con la protección del patrimonio local. De ahí que, además de las naves que servían de almacén de la harina, se busque también la catalogación del conjunto de construcciones de la estación de ferrocarril de Casetas. "Resulta interesante por dos motivos. Porque la primera línea de cercanías partirá de allí y porque ahí se encuentra la colección del Museo del Ferrocarril", apuntó el alcalde del barrio. Este diario intentó contactar con Urbanismo para conocer los pasos que se están dando, pero no obtuvo respuesta. (El Periódico de Aragón, 14 de enero de 2007) |