Diseño urbano llegado de Europa.

Tecnología y decoración se unen.
Techos decorados con moqueta, suelos que cambian de estampado al pasar o muebles clásicos tapizados de seda. Así de amplio es el abanico decorativo del que puede disfrutar una casa. Todo depende del gusto del cliente. Para jóvenes y personas vanguardistas imperan los lofts con techos altos y una decoración minimalista donde, además, predomina el blanco y negro. Para mentes más tradicionales, la madera, los bordados y los tapizados son la alternativa.

Mezcla de estilos y confort.
El propósito de los diseños de este año es mostrar que en muy poco espacio se puede vivir muy bien, solo o en pareja, con mucha vida interior.

Para ello, se aprovechan al máximo los espacios y, aunque parezca que el lugar está vacío, todo está escondido o separado por mamparas o celosías. Así lo propusieron más de cien profesionales del sector, entre arquitectos, interioristas, fotógrafos y diseñadores reunidos en la 34ª muestra de decoración e interiorismo de Casa Decor (CAD) que se celebró en la ciudad de Barcelona (España).

Una de las grandes novedades de la decoración es la aplicación de la tecnología al diseño y confort personal. La domótica se incorpora de forma silenciosa al espacio. Así, los hogares pueden gozar de mecanismos que suben y bajan persianas, que abren el minibar e incluso que esconden la televisión sin perder la calidez a manos de la frialdad tecnológica.

Blanco y negro, urbano y clásico.
Los minimalismos entran cada vez con más fuerza en todos los hogares. Por ello, se abandonan moquetas, tapizados estampados y coloridos múltiples para dar paso a un estilo más sobrio, más simple y a la vez más elegante y propio del siglo XXI.

El blanco y el negro son los dos colores que se han asociado a lo largo de los años con la sobriedad y la elegancia. Si se combinan los dos en la vivienda, el efecto creado es el de un espacio con sensación de amplitud, con líneas simples pero sofisticadas.

El nuevo modelo urbano de loft rinde culto a un estilo de vida caracterizado por el desaceleramiento generalizado de la cultura ciudadana. Para ello, se intenta dar continuidad al paisaje urbano en el interior de la vivienda como si la vegetación del exterior se entroncara en el interior.

El secreto, para recrear estos ambientes urbanos, está en el tratamiento cromático. La elección de los colores está ligada a su predominio en la naturaleza: marrón, blanco y verde. Para envolver este ambiente, se utiliza el gris como imagen del asfalto.

También se puede adoptar un aire rústico sin perder el cosmopolitismo. Se puede convertir un despacho decorado en los años 60 en un salón señorial habitado por personas de espíritu contemporáneo. Para ello, se unen objetos, mobiliario y arte de distintas épocas, transformando lo clásico en un espacio ajeno a modas pasajeras.



(Univision, 20 de noviembre de 2006)