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La muralla se abre al mundo. JEREZ. La primera sorpresa que se llevaron en su visita a Jerez el equipo de los arquitectos suizos Herzog y De Meuron, artífices del proyecto de la Ciudad del Flamenco, fue que el centro de la ciudad no estaba ni mucho menos en el centro. La segunda fue que el centro 'excéntrico' de la ciudad conservaba toda su trama medieval de origen árabe y que los ángulos rectos no formaban parte del cruce de calles, sino que el barrio original de Jerez, de donde nacería todo lo demás en dirección, principalmente, al este, era un laberinto. Esto entusiasmó a los arquitectos porque veían posibilidades de que su proyecto no fuera sólo un edificio singular enclavado en un barrio más de una ciudad, sino una continuación de una trama 'virgen'. Así nació el diseño del 'pequeño Alcázar' que presidirá la plaza Belén y sobre el que pivotará todo el desarrollo de la ciudad dentro de su muralla. Pero lo mismo que hace al centro histórico atractivo a los ojos de unos profesionales de la arquitectura es lo que durante años ha arrinconado a esta zona, manteniéndola en un abandono que se remonta a los años 80 y que todavía ningún Plan ha sabido darle solución. El objetivo de este primer capítulo es ver lo que el PGOU ha pensado para la zona de intramuros, ese espacio irregularmente circular que está marcado por las diferentes puertas antiguas de la ciudad y cuyo estudio demográfico nos muestra un paulatino abandono, una huida, que las nuevas tendencias apuntan a que se invertirá durante los próximos diez años. De eso sabe mucho el mercado inmobiliario y ahora mismo el precio de la vivienda dentro de la muralla se está disparando y el sector de la construcción se ha activado. En el estudio demográfico realizado en el Plan General se afirma que la población de la zona centro es la más vieja de la ciudad, con un 19% del total por encima de los 65 años. Esto se acusa mucho más dentro de la muralla, donde la desproporción, por ejemplo, entre hombres y mujeres es la más acusada de la ciudad: por cada hombre, viven dos mujeres y media. Los menores e 15 años no alcanzan ni el 13%. Atraer población joven es el gran objetivo del Plan para el futuro más próximo. La primera gran novedad que nos vamos a encontrar en el Plan es que se ha decidido, porque así la realidad lo marca, acabar con una denominación, la de categoría de zona bodeguera, si bien se mantendrá la protección para los cascos que su arquitectura singular lo aconseje. Esto quiere dercir que, siguiendo la pauta de los últimos años, contemplaremos antiguos cascos convertidos en viviendas (los loft que se se construyen en la actualidad están teniendo bastante éxito en el mercado) o dedicados a otro tipo de actividades. Así, cada vez iremos viendo, como estaba empezando a ser habitual, tanto 'intra' como extramuros, menos construcciones tradicionales bodegueras, lo que irá cambiando la imagen del centro. Lo que sugiere el PGOU es trabajar en un plan especial para acabar con la degradación existente, por ejemplo, entre los bordes de contacto entre la bodega González Byass y la ciudad, que ha generado hasta ahora algunas disfuncionalidades urbanísticas, pero siempre teniendo en cuenta la importancia de manterner el desarrollo turístico que origina esta firma bodeguera, que es uno de los grandes reclamos para los visitantes y que la firma del 'Tío Pepe' ha sabido trabajar en su interior con exquisito gusto. El desarrollo de este plan especial marcaría de por sí las pautas de actuación en los restos que San Mateo mantiene de antiguas construcciones bodegueras (muchas de ellas secundarias) que tendrán que entroncarse con la transformación integral de la zona. Esa relación entre bodega y ciudad, consideran los urbanistas, debe estudiarse con cuidado para mantener, de algún modo, la singularidad estética de Jerez. Sobre actuaciones no se recogen grandes novedades que no sean las que estarán marcadas por la construcción de la Ciudad del Flamenco, que se prevé que atraiga al entorno un gran número de rehabilitaciones de fincas, para lo que desde Urbanismo se seguirá un gran control para mantener, en líneas generales, no sólo la actual trama medieval, sino un tipo de edificación, que hoy es la mayor bolsa de infravivienda pero que en su día fueron joyas de arquitectura civil, tanto en palacios (muchos abandonados) como en casas de vecinos. Arqueología y flamenco son los dos componentes que van a marcar el desarrollo del centro histórico en los próximos diez años. La actividad arqueológica se va a multiplicar. De hecho, el Plan habla de crear una zona libre pública que permita crear en lo que es la propia Puerta que conduce a la plaza del Arroyo un lugar público que conjugue esta función con la de la investigación arqueológica de la muralla, al tiempo que se levantará un sistema de rampas y escaleras que favorezcan la conexión de Arroyo con Calzada Alta y Baja, ofreciendo una mayor accesibilidad al 'meollo' del barrio. De acuerdo con la carta arqueológica de la zona de intramuros se va a proceder a realizar una catalogación de todas las fincas existentes para saber, con más concreción, cuál es la materia con la que se trabaja. Esta exhaustiva actuación se considera básica en el futuro del centro histórico, sabiendo con mayor certeza qué es lo que realmente tiene valor y cómo se puede conservar una vez se produzca el desembarco previsto de nuevos propietarios (muchos de ellos extranjeros) con un alto poder adquisitivo. También se menciona la necesidad, en otra zona del interior de la muralla, como es la Judería, de ordenar de una vez por todas una manzana que está compuesta por el antiguo edificio de Telefónica y que tiene construido a su espalda un centro comercial que nunca llegó a entrar en funcionamiento. El Plan General propone una reordenación de la zona para poner en uso la medianera desaprovechada en uno de los lugares de mayor relevancia económica de la ciudad, junto a la misma calle Larga. En definitiva, todo ello forma parte de un nuevo intento de resurrección del origen de la diudad manteniendo, en lo posible, sus señas de identidad. (Diario de Jerez, 5 de octubre de 2006) |