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Cuidado con los 'lofts'. Los "lofts" son productos exclusivos, pero la exclusividad no está en su precio. Son más baratos que cualquier otra vivienda y eso que la oferta es limitada. En Madrid pueden encontrarse por 2.000 euros el metro cuadrado. Pero, alrededor de estos inmuebles, hay mucha controversia. Sobre todo en la respuesta a la pregunta de si es o no una vivienda. Depende. De hecho, la empresa LoftSpain considera imprescindible distinguir entre "lofts" residenciales e industriales. Su origen se encuentra en EE.UU. Allí, la rehabilitación de antiguas fábricas y talleres situados en terrenos industriales dio lugar a este tipo de inmuebles. Al principio, eran utilizados para el desempeño de una actividad profesional. No podían usarse como viviendas porque se encontraban situados en terreno industrial al que, en ningún caso, puede dársele un uso residencial. Ése es el caso de muchos "lofts" actuales. Los que sí son para vivir. Menos problemas ocasionan los situados en suelo terciario o comercial. En esos casos, el ayuntamiento es el encargado de autorizar, o no, el uso residencial del "loft". Si el inmueble se encuentra sobre suelo residencial, generalmente, se puede utilizar como vivienda sin ningún problema. Los más estrictos consideran que un "loft" siempre tiene que surgir de una estructura industrial preexistente que tiene que ser en su mayor parte conservada: el cemento, el hierro, el ladrillo y el cristal deben constituir el grueso de su decoración. Pero, más allá de estas características estéticas, las condiciones indispensables que tiene que cumplir un "loft" para poder llevar ese nombre son, según LoftSpain: espacios diáfanos, con cuatro metros de altura y no menos de cien metros cuadrados. Algunos aumentan esta última cifra hasta los 175. Los originarios, los neoyorkinos, tienen entre 200 y 400 metros cuadrados. "No se debe confiar en los anuncios que describen 'lofts' de 30 metros cuadrados", alerta LoftSpain. (Mi Cartera de Inversión, 22 de septiembre de 2006) |