40Bond, otro concepto de piso.

Un auténtico hogar con forma de 'loft' y con los servicios y comodidades de un hotel de cinco estrellas. Son las casas creadas por Ian Scharger en el NoHo neoyorquino.

Unir la seguridad y calidez de vivir en casa con las comodidades y el diseño de los mejores hoteles. En eso consiste 40 Bond, un nuevo concepto de habitabilidad urbana desarrollado por Ian Scharger. Pero "no se trata de viviendas con ciertas características hosteleras como el servicio de limpieza y mantenimiento, sino que va más allá", cuenta su creador. Este modelo trata de aunar el máximo placer y las mínimas molestias, ya que Scharger estima que el verdadero lujo radica en ser capaz de hacer lo que se quiera en el momento que se desee.

Ian Scharger es un visionario de los negocios y la hostelería, conocido internacionalmente por haber reinventado el concepto de nightclub. "Siempre estoy interesado en cambiar las cosas, redefinirlas y hacerlas mejor", declara. Comenzó su carrera empresarial creando locales nocturnos como el famoso Studio 54 y el Palladium. Pronto centró su interés en los hoteles, donde debutó con el Morgans en 1984, al que ya impregnó de su leif motiv "hacer sentir a los clientes en casa fuera de su casa". Actualmente rediseña el neoyorquino Gramercy Park Hotel en colaboración con el pintor Julian Schnabel.

Otra perspectiva

Para el desarrollo de 40 Bond, Schager ha contado con la perspectiva de uno de los estudios de arquitectura más célebres y reputados, el suizo Herzog & de Meuron. "Es nuestro primer proyecto residencial en los Estados Unidos y nuestro primer edificio en Nueva York, una ciudad donde siempre habíamos soñado construir" confiesan los arquitectos. A Jacques Herzog y Pierre de Meuron, ganadores del premio Pritzker en 2001, les avalan sus trabajos, como el moderno Museo Tate de Londres o la boutique Prada de Tokio, entre otros.

El diseño de 40 Bond es moderno y transgresor, pero dentro de una coherencia con el entorno. El complejo se reparte entre 27 apartamentos, muchos de ellos con terraza, y cinco casas (triplex de tres habitaciones con entrada propia por Bond Street y jardín privado), así como un extraordinario penthouse, también triplex, que Scharger se ha reservado para él. La estructura de las viviendas juega con la libertad y el espacio que proporcionan los lofts, manteniendo la ventilación y la luminosidad como sus prioridades. El diseño de los muros exteriores se inspira en el graffiti urbano, y en general todo el proyecto está empapado con toques que traen a la memoria a Gaudí. El coste de cada vivienda parte de los 3.500.000 de dólares de los apartamentos de una habitación a los 10.000.000 de los triplex.

El edificio no sólo cuenta con servicios de conserjería, limpieza y habitaciones, sino con toda una carta de prestaciones adicionales como la provisión de flores, la compra de fruta, el cuidado de animales... Parte de los servicios son suministrados directamente en 40 Bond, mientras que otros son realizados a través del Gramercy Park Hotel.

La cuna del 'loft'

Un atractivo especial del proyecto reside en su ubicación, en el número 40 de Bond Street, en pleno NoHo (acrónimo de North of Houston Street). El barrio ha sufrido continuas transformaciones desde su creación a finales del siglo XIX por John Jacob, que vio como se erigían las mansiones más exuberantes, a las que siguieron lujosos grandes almacenes. Luego llegaron los edificios industriales que quedaron vacíos en los 60 y que fueron tomados por los artistas creando el concepto de loft. NoHo sigue siendo el centro cultural y artístico de la ciudad, con las mejores escuelas privadas de Manhattan, el cine independiente, los espectáculos del off off Broadway y las tiendas y restaurantes de moda.



(El Economista, 19 de mayo de 2006)