Un promotor hará viviendas en las lonjas de un bloque que edificará en Zabalgana.

Un promotor inmobiliario ha decidido desafiar al recelo que la ciudadanía y el Ayuntamiento de Vitoria tienen a los pisos en lonjas y ha apostado por convertir en hogares parte de los locales en planta baja de uno de los edificios que proyecta levantar en Zabalgana.

La experiencia se desarrollará en el sector 6 del nuevo barrio, conocido como Mariturri, y tiene el visto bueno municipal. Eso sí, con la condición de que los pisos-lonja tengan las entradas y fachadas frente al parque lineal que recorrerá el polígono.

El constructor que ha propuesto hacer este tipo de viviendas -también denominadas 'working-living unit' o 'loft'-, que ya gozan de buena aceptación en otros países y otras ciudades españolas, no ha desvelado aún los detalles de su plan. Pero Aurora Fernández, responsable de la revista de arquitectura 'A+T', cree que puede planear ofertar casas vinculadas a oficinas, algo que comienza a ser demandado por profesionales como los propios arquitectos, diseñadores de moda o abogados. 'Ante el alto precio de los pisos, para muchos no es asumible tener una casa además de un despacho en otro lugar', indica Fernández.

El propio Consistorio parece haberse vuelto sensible hacia iniciativas como ésta, pues justifica el permiso concedido a este proyecto para 'permitir alternativas diferentes'. Eso sí, la reestructuración de Mariturri no contradice la reciente decisión municipal de no autorizar la conversión de lonjas construidas hace años en pisos. 'Son cosas diferentes', precisan los técnicos de Ensanche 21, la gestora de los nuevos barrios. Las normas urbanísticas, explican, conceden por lo general a la planta situada a ras de suelo un destino comercial o terciario, pero eso 'no significa que no sea posible admitir que parte de las casas estén en planta baja'. De hecho, según precisan, se han permitido algunos pisos así en el nuevo sector 8 de Salburua, el de las torres. Dicen que 'allí no fue necesario cambiar nada, porque el fondo del edificio permitía unir viviendas y oficinas o comercios'. En los bloques de Mariturri, al ser muy estrechos, reconocen 'ha sido preciso algún cambio'.

Los responsables de Ensanche 21 revelan que son escasos los constructores que se han acogido a la normativa que permite hacer un reparto libre de la superficie destinada a vivienda en un inmueble. Las inmobiliarias responden, en este sentido, que 'se animarían más si el límite de la edificación se midiera por tope de metros cuadrados y no de viviendas'. Ahora si un constructor dispone de 10.000 metros y la norma le indica que tiene que hacer cien como máximo, no le interesa hacer casas pequeñas, porque los metros que le sobran no los puede aprovechar. Y los pisos en lonjas son, por lógica, pequeños.



(Terra Actualidad, 8 de mayo de 2006)