Los "lofts" son espacios más cálidos de lo que parecen.

Ella, Rocío Monasterio, es arquitecta y él, Iván Espinosa, economista y entre los dos han formado, además de una familia, una sólida empresa -Rocíomonasterio- especializada en localizar y transformar locales industriales en viviendas u oficinas. Iván vivía en EE.UU. y Rocío en Madrid. Por eso, cuando se casaron, buscaron una nave para guardar sus trastos y muebles hasta que se instalaron definitivamente. Al final encontraron un taller de coches en el centro de Madrid y decidieron convertirlo en su casa: "Estaba machacado y proyectamos una reforma un tanto artesanal porque no contábamos con demasiados medios" recuerda Rocío.

En el sentido estricto de la palabra, un loft es un espacio industrial convertido en vivienda donde todos los elementos se dejan a la vista, con muros ciegos y techos muy altos. Teóricamente se aprovechan talleres y locales en los que hay luz natural abundante, grandes alturas y volumen. En ellos no se valoran los metros cuadrados, sino los cúbicos, y aunque mantienen un solo espacio diáfano, esta pareja ha conseguido dar privacidad a ciertas zonas con otros elementos que funcionaban como separadores, desde luces y telas hasta biombos, cristales o mamparas de distintos materiales.

"Los lofts son muy flexibles. Éste ha ido creciendo según se lo hemos ido pidiendo para convertirse en un espacio mucho más cálido de lo que puede parecer", afirma la propietaria. Y es que, al principio, eran sólo ellos dos; luego vino el primer hijo; poco tiempo después empezaron a trabajar cuatro personas más; llegó otro niño, su cuidadora … Ahora, son cinco miembros de familia, más ocho en la empresa. Por eso, la casa se ha ido transformando poco a poco, según iban cambiando sus necesidades. Así, se han abierto huecos que dan paso a más luz natural, se han restaurado las cerchas metálicas, se han arreglado el acceso principal desde el garaje y se ha cambiado el sistema de calefacción. Los fosos de cambio de aceite son ahora bodegas y almacenes, y la cocina, de un antiguo Kentucky Fried Chicken, está rehabilitada de pies a cabeza.

(El Semanal de ABC, 10 de abril de 2005)